
El PNV modernista tiene a caer de modo ya demasiado habitual en el error de hacer el juego a españa en la lucha contra el terrorismo cada vez que ETA actúa. Casi diríase que, paradojas del destino, es ETA quien les marca la pauta a seguir, a ellos que tanto presumen de que a ellos no les marca el ritmo nadie. Volviendo al asunto, decía, tienden a caer en el error de legitimar al estado español como ente superior al que estamos subordinados y asimismo deslegitima al pueblo vasco al no reclamar continuamente sus Derechos y Libertades que, como Pueblo, le asisten, o haciéndolo con la boca pequeña, boca microscópica que, dicho sea de paso, no se aprecia por el otro ruido.

Cuando se firmó aquel pacto de la "lucha antiterrorista", propuesto por Aznar a Zapatero (conocido posteriormente como el PPSOE) el PNV se rasgó las vestiduras denunciando que era un pacto, más que contra Eta, contra el propio PNV, pues a lo que más temían los españoles era al nacionalismo democrático. Lo cierto es que, a vista posteriori, lo que realmente le molestó al PNV es que dicho pacto se firmara en unos términos que, si bien la directiva del PNV hubiera podido aceptar, en modo alguno lo asumirían sus bases, a las cuales, especialmente tras el trasvase de votos gracias al resultado electoral de las elecciones al Parlamento de Gazteiz de 2001, habría que sumar los que venían procedentes de bases más próximas a la izquierda abertzale. Con el paso del tiempo hemos visto que no sólo han asumido ese pacto antiterrorista sino que podría decir que son meros colaboradores que se dedica más al trapicheo mercantil que a la defensa de los Derechos y Libertades del Pueblo Vasco.

Hoy la simbiosis del PNV con el PPSOE es tan grande que es difícil distinguir quien es quien. Incluso el propio voto depositado en la urna, el PNV se lo puede dar al PPSOE a cambio de un tren o cualquier cosa mercantil, un sillón de terciopelo por ejemplo, pero de Derechos y Libertades para el Pueblo vasco nada; para esto ni siquiera reciben a las partes afectadas.

Se puede entender que se esté en desacuerdo con ETA, no compartir sus tesis, sus modos, sus formas, incluso denunciar su actividad armada, manifestarse por la paz tantas veces como sea conveniente, etc. Pero de esto a hacer dejación de la defensa de los Derechos y Libertades de Euskal Herria y a tener que ir del brazo de aquellos que niegan dichos Derechos, que usan su democracia y "estado de Derecho" (léase "estado de deshecho") para avasallar, hacer leyes y sentencias contra todo aquello que "huela a vasco", usando cuanto han querido grupos terroristas, sabiendo de antemano que no vacilarán en utilizar todo lo que tengan al alcance de su mano, todo ello y mucho más, con tal de mantener el Derecho de Conquista, existe una gran diferencia.
Incluso los "modernos" del PNV ya ni se cortan en afirmar, sin siquiera ruborizárseles la cara, que "el 97 por ciento de los bilbaínos han aceptado con absoluta tranquilidad y cierta indiferencia la colocación de la bandera española en el Ayuntamiento de Bilbao"
Está claro, "Errare Michelinum Est".

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